Acerca de Mi
Nací en el estado de Guanajuato, México, en una pequeña comunidad llamada Palomas. Mi infancia, aunque marcada por la escasez, fue alegre. Crecí entre sonrisas, sueños sencillos y momentos que, a pesar de todo, me enseñaron a valorar la vida desde muy temprano.
Desde niño descubrí una de mis grandes pasiones: el fútbol. Ese amor nació gracias a mi padre. Lo veía jugar y, sin darme cuenta, sembró en mí algo que se quedaría para siempre. De mi madre aprendí algo aún más grande: el valor del esfuerzo. Siempre la vi trabajar incansablemente para sacarnos adelante a mí y a mis hermanos. Su ejemplo se convirtió en una de mis mayores fortalezas.
Sin embargo, la realidad que viví hasta los 17 años no fue fácil. La escasez no solo se sentía, se vivía todos los días. Fue esa misma situación la que me impulsó a tomar una de las decisiones más difíciles de mi vida: emigrar a Estados Unidos con la esperanza de cambiar mi destino y ayudar a mi familia.
Durante dos años toqué puertas en diferentes estados, enfrentando rechazos, incertidumbre y desafíos constantes. Hasta que finalmente encontré un lugar donde echar raíces: Texas. Ahí comencé a construir lo que sentía como un nuevo hogar.
Pero la vida tenía preparado un giro inesperado.
El 24 de diciembre de 2012, en la madrugada, sufrí un accidente automovilístico que cambiaría mi vida para siempre. Las lesiones fueron graves.
Mi pie izquierdo quedó completamente destrozado desde la rodilla hacia abajo. Los médicos intentaron salvarlo, pero no fue posible. Tuvieron que amputarlo.
En un instante, todo cambió.
Llegó una etapa de oscuridad profunda. La depresión tocó mi vida como nunca antes. Me enfrenté a mis propios miedos, a la frustración, al dolor físico y emocional. Hubo momentos en los que parecía que no había salida.
Pero fue en ese mismo fondo donde encontré algo que transformaría mi vida: el desarrollo personal y espiritual.
Ahí comenzó mi verdadero renacer.
Poco a poco, reconstruí no solo mi cuerpo, sino mi mente y mi propósito.
Entendí que la vida no se trata de lo que te quita, sino de lo que decides hacer con lo que te queda.
Hoy, mi historia ya no es solo mía.
Me dedico a inspirar a miles de personas, compartiendo mi camino, mis caídas y mi transformación. He creado mi programa “Nunca Te Rindas”, un reflejo de todo lo que he vivido y de la convicción que hoy guía mi vida:
No importa cuán difícil se ponga el camino, siempre hay una razón para seguir adelante.
Y mientras tenga voz, seguiré recordándole al mundo —y a mí mismo— que rendirse nunca es una opción.

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